14 de Abril 2020

En esta publicación quería compartir un cuento que me ha gustado mucho y que espero que sea fruto de aprendizaje y de puesta en común entre todos. Al final de la lectura, realizo un breve comentario al respecto, pero resultaría muy provechoso que os animarais a exponer qué os ha llegado a cada uno de vosotros.

 

EL CUENTO DEL REINO Y EL DRAGÓN

Ricky Greenwald

Había una vez un pequeño reino del tamaño de una ciudad pequeña. Era un sitio bastante normal: los mayores iban a trabajar, los niños iban al colegio. Unos iban a la iglesia los domingos y otros no. A algunos les gustaba quedar con sus amigos para pasar juntos el fin de semana y compartir juegos, comidas o excursiones; mientras que otros preferían estar solos, tranquilos, en sus casas… Y así es como eran las cosas hasta que un día….

Vino el dragón. Y los dragones no se instalan tranquilamente en una casa en medio del reino, no, los dragones suelen esconderse en lugares oscuros. Y además los dragones suelen estar siempre hambrientos. Así que un día, el dragón se comió una vaca que estaba pastando en el prado de un granjero. Otro día, el dragón se comió a un perro que estaba justo delante de la puerta de la casa de su dueño. La gente empezó a estar cada vez más asustada. Los padres dijeron a sus hijos que les quedaba terminantemente prohibido salir a jugar fuera. El problema es que los niños no son muy buenos cumpliendo eso de no poder salir a jugar fuera y entonces los padres tuvieron que quedarse en casa para vigilar que los niños no salieran, para protegerles y mantenerles a salvo del dragón. Incluso la gente que no tenía niños tenía miedo de salir a la calle.

Pronto ocurrió que ningún niño pudo volver al cole y que muchos padres tuvieron que dejar de ir a trabajar también. Todo el mundo estaba tan asustado por culpa del dragón que la mayoría permanecía todo el día encerrada en sus casas. Y todo el mundo empezó a preguntarse: ¿Pero cómo es posible que nuestro reino tan maravilloso pueda tener un dragón? Los otros reinos no tienen ninguno. No sabían cómo explicarse esto pero como querían tener alguna explicación pues empezaron a dar algunas razones. Un grupo de gente empezó a echarle la culpa a otro grupo y ese otro grupo les echaba la culpa a otros, y así, todo el mundo empezó a culpar a todo el mundo y todos estaban medio enfadados entre sí.

No pasó mucho tiempo antes de que todo esto se fuera conociendo entre los otros reinos y que el pequeño reino donde estaba el dragón comenzase a tener muy mala fama. La gente no sabía realmente lo que estaba pasando con el dragón pero veían que en aquel pequeño reino todo era un lío enorme, que los niños no iban al cole, que la gente no iba a trabajar y que allí todo el mundo estaba enfadado con todo el mundo y nadie salía de sus casas, que nada funcionaba y todo allí era un enorme lío.

Y así es como eran las cosas hasta que un día…. Un caballero con una brillante armadura pasó por allí. Bueno, realmente no era un caballero ni llevaba una brillante armadura. En realidad era un chaval normal que pasaba por allí pero la gente del reino vio algo en él. -“Tú”, dijeron, “Tú puedes vencer al dragón, tú eres justo el que puede hacerlo” El chaval dijo: – “No, lo siento pero yo no soy ningún caza dragones. Os habéis equivocado de persona. Pero a lo mejor podéis ayudarme. He hecho un largo camino hasta aquí. Vengo buscando a una princesa de la que estoy enamorado pero no sé en qué reino vive”. Sacó una foto y se la enseñó a todo el mundo. “¿Habéis visto a esta princesa? ¿Sabéis dónde puedo encontrarla?” La gente dijo: -”Sí, es nuestra princesa. Vive aquí, en este reino. Y fíjate qué coincidencia, ella quiere casarse… ¡con quien consiga derrotar al dragón!

Cuando el chaval oyó esto dijo: -“Bien, en tal caso, soy vuestro hombre. ¡Llevadme hasta vuestro dragón!”. Entonces ellos le llevaron hasta la entrada de la cueva oscura donde dormía el dragón. El chico vio al dragón y dijo: -“¡Guau, esto realmente no es una buena idea! Yo no puedo contra este dragón. No hay manera. ¡Es gigantesco! Y parece muy, muy fuerte, todo cubierto de escamas y escupiendo fuego. Olvidémonos de todo el asunto”. La gente le dijo: -“No, tú puedes hacerlo. ¡Sabemos que tú puedes! Puedes entrenarte, practicar, hacerte más fuerte. Nosotros te ayudaremos. Te conseguiremos un entrenador personal. Además, ¡no olvides a la princesa!” El chico dijo: -”Oh, sí, la princesa” Estaba de verdad enamorado de la princesa y quería más que nada en el mundo casarse con ella. “De acuerdo, no sé nada de eso que me habláis de entrenador personal pero le daré una oportunidad y veremos si funciona”.

Así que le proporcionaron un entrenador personal y éste le llevó directamente al patio del colegio para comenzar los ejercicios. ¡Pero no podía concentrarse! Cada vez que empezaba con algún nuevo ejercicio, tenía que pararse de repente y mirar con atención a su alrededor. Tenía miedo de que el dragón pudiera pillarle mientras él estaba ahí fuera, totalmente expuesto. Así, no conseguía hacer ningún progreso. Todo aquello claramente no estaba funcionando.

Entonces le llevaron a un claro del bosque donde había grandes árboles por un lado. Y juntos, comenzaron a trabajar para construir una valla alrededor del resto de aquel claro. Todo el mundo participó: cortando leña, acarreándola, martillando y asegurando bien la valla, ¡incluso cocinando para todos…! Hasta los niños pequeños contribuyeron repartiendo agua a todo el mundo, llevando y trayendo mensajes o haciendo cualquier cosa que se les pedía y podían hacer. No pasó mucho tiempo hasta que tuvieron construida una fuerte, ancha y alta vaya alrededor del resto del claro.

Así, el chaval pudo por fin concentrarse en su entrenamiento. Y el trabajo empezó a ir muy bien. Era costoso pero mucho mejor después de todo. Cada día trabajaba duro con su entrenador personal: hacían abdominales, pesas, flexiones, corrían y un montón de ejercicios más. Cada día, el entrenador añadía algún kilo más a las pesas y alguna dificultad nueva a los ejercicios, por lo que nuestro héroe iba haciéndose poco a poco, más y más fuerte, un poco más rápido, un poco más ágil. Después de un tiempo, su aspecto era francamente impresionante. Ese fue el momento en que escogieron a dos de los chavales más fuertes y atléticos de la comarca para que, disfrazados de dragón, hicieran su papel enfrentándose al chaval para que éste pudiera practicar todos los ejercicios ensayados. Al fin llegó el gran día: el chico estaba preparado. Fue hasta el oscuro lugar donde se escondía el dragón. Se le encaró, luchó contra él y le venció.

Se casó con la princesa pero las cosas no volvieron a ser en aquel reino, como antes de que apareciera el dragón. Por una razón: ahora tenían un héroe entre ellos. La gente de otros reinos decía: -“Ahora en ese reino tienen un caza-dragones. Cuánto desearíamos nosotros tener uno” Así que, todo el mundo en el reino empezó a sentirse muy orgulloso y a presumir, caminando así como si fueran un poco más altos. Todos sabían que habían participado en aquella hazaña y se consideraban parte de ella.

Aún así, continuaban preguntándose unos a otros: -“¿Cómo es que pudo aparecer un dragón en nuestro reino? Otros reinos no tienen ni han tenido dragones. ¿Qué pasará si viene otro?” No estaban muy seguros de la respuesta y deseaban conocerla, así que, consultaron a un sabio. El sabio miró por todas partes y entrevistó a todo el mundo. Terminado su trabajó congregó a todo el mundo para exponerles sus conclusiones. -“Tenéis dos problemas aquí”, les dijo. “El primero es que tiráis toda vuestra basura en el vertedero y toda esa gran cantidad de basura ahí acumulada huele fatal y atrae a los dragones”

Entonces se decidió que cada familia apilaría su basura en sus patios traseros de manera que al no haber un único gran montón, no olería tanto y no atraería a los dragones. Además, una vez descompuesta esa basura, sería reutilizada como abono para los jardines. Entonces el sabio habló de nuevo: -“Y aquí va vuestro segundo problema: en la zona del reino donde están las grandes granjas, hay gran cantidad de prados sólo con hierba y pequeños matorrales. ¡Es todo llano durante kilómetros y kilómetros! Es de todo el mundo conocido que los dragones son muy vagos y claro ¡resulta tan fácil para un dragón atravesar estos lugares! Todos empezaron a pensar en diferentes soluciones y llegaron a una sabia conclusión: plantarían manzanos en aquellas tierras. No sería realmente imposible para un dragón atravesarlas a pesar de todo pero sí le supondrían bastantes dificultades aquellos arboles de denso ramaje. Al menos, no se lo iban a poner tan fácil nunca más.

Bien, no pasó mucho tiempo antes de que se encontraran con que tenían tantas manzanas en aquel reino que no sabían qué hacer con ellas. Así que cada año, durante el otoño, organizaban un festival, El Festival de La Manzana. Éste se convirtió en un evento importante para todo el mundo y venían participantes de todos los reinos de un montón de kilómetros a la redonda. Había participantes para diferentes concursos: el de la manzana más sabrosa, el de la manzana más grande, el del mejor pastel…Las celebraciones incluían comida, juegos, música y todo lo que un festival que se precie debe tener.

El acontecimiento estrella del festival (o sea, ese al que todo el mundo quería acudir) era La Contienda para Matar al Dragón. Por supuesto, no se trataba de un auténtico dragón sino que era el vencedor del año anterior el que figuraba como dragón. Durante todo el año, los jóvenes de todos los reinos vecinos, practicaban y se entrenaban esperando ser el próximo vencedor de la contienda en el gran festival. Y esto no era bueno sólo porque les divertía un montón sino porque, si por alguna razón, algún día algún dragón se atreviera a aparecer por allí, todo el mundo estaría preparado, y ¡eso sí que era bueno!

Y todos vivieron felices después de todo (más o menos)

FIN

Considero que los cuentos son un gran ejemplo de recurso mediante el cual podemos acceder a las personas de una manera distinta, quizás indirecta. De cómo este recurso implica, necesariamente, que sea el propio individuo el que lleve a cabo la labor de identificarse, elaborar el contenido y, en consecuencia, sentir y plantearse lo que considere oportuno.

Por este motivo, lejos de exponer en este momento, la interpretación personal que le doy yo a este relato, invito a todos los lectores a que hagan ese trabajo de forma individual.

Sí quería compartir algunas ideas al aire de lo que a mí me sugiere el texto, por si facilita esta labor: “crisis”, “incapacidad de respuesta”, “resolución de problemas poniendo la responsabilidad en el otro”, “foco de esperanza”, “motivación para la actuación”, “unión como parte del éxito”, “búsqueda de alternativas”, “búsqueda de soluciones no solo a la situación puntual, si no a la consecución de una mejora a largo plazo”, “anticipación”, “potenciación de recursos” y lo que no me cansaré de mencionar en cada uno de mis post, “necesidad de cambio y actitud frente al mismo”.

De nuevo, espero que esta publicación pueda ayudaros a todos, desde una parcela más individual, extrapolándolo a parcelas más pequeñas y cercanas, para llegar finalmente a una más global; aquella que nos incluye a todos como parte de un sistema. Como sociedad.

Equipo JMI

 #Nadietienemiedo

Al seguir navegando el sitio, aceptas el uso de cookies. más información

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close